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Nuestra Madre
Seis siglos de devoción
Historia
La antigua cofradía de las Angustias hunde sus raíces en la tradición popular, que sitúa su fundación en 1412 de la mano del dominico San Vicente Ferrer cuando acude a Zamora a predicar.
Un incendio destruye los archivos originales en 1550, pero los estatutos de 1579 documentan formalmente a la hermandad bajo la advocación de La Soledad de la Madre de Dios y Consuelo de los Desamparados.
La hermandad, en la que conviven hermanos de luz y hermanos de disciplina, vivirá los siglos siguientes un periodo de esplendor, iniciando la construcción de una capilla propia adosada a la iglesia de San Vicente Mártir a partir de 1581.
En el siglo XVIII la corporación se debilita, sufriendo un fuerte revés en 1776 a raiz del pleito existente con el vizconde de Gracigrande por una serie de privilegios. Aunque no conlleva el cese de la cofradía, en 1777 existe la orden de reparto de sus bienes, lo que confirma su disolución.
En 1865 se crea en la parroquia de San Vicente la Confraternidad de Siervos de María, es decir, la Orden Tercera Servita, que se hace cargo de la devoción a la Virgen de las Angustias y su procesión, incluso encargando una nueva imagen. Nuevos problemas con el Vizconde por la posición del estandarte hacen que la Virgen sea trasladada a su capilla funeraria en la iglesia del Perdigón afectan a la Confraternidad, que escribe su última acta en 1888. A partir de entonces, la procesión será organizada por la parroquia en un desfile popular y devocional.
Lejos de debilitarlo, el sentimiento devocional de los zamoranos se fortalece y en 1879 se encarga una nueva talla al imaginero Ramón Álvarez, cuya obra conecta inmediatamente con el fervor popular.
Su profundo calado social queda plasmado en dos hitos históricos. Así, el sábado 20 de septiembre de 2014, bajo la presidencia de Isabel García Prieto, el obispo de la Diócesis, monseñor Gregorio Martínez Sacristán, corona canónicamente en la Catedral a la imagen de Nuestra Madre de las Angustias, que recibe la Medalla de Honor del Ayuntamiento de manos de la alcaldesa, Rosa Valdeón; y la Medalla de Oro de la Junta pro Semana Santa de manos de su entonces presidente, Antonio Martín Alén.
La nueva corona es realizada por suscripción popular en plata y oro por un taller orfebre de Sevilla, con diseño de los hermanos de Javier Lozano y Javier Casaseca.
El segundo hito es la concesión del título de “Real” por parte de S.M. el Rey Felipe VI en 2018, aceptando la Reina Sofía ser camarera de honor de la Virgen.
Apuntes rápidos
La Hermandad
Nombre
Real Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias
Fundación
1412
Nº hermanos
4.500 aproximadamente
Presidente
Isabel García Prieto
Contacto
cofradiadenuestramadrezamora@gmail.com / +34 605 25 54 09
Sede social
Calle Quebrantahuesos, 6, Bajo. 49004, Zamora.
Más información
Estameña y luto
la vestimenta
Los hermanos y hermanas de túnica van ataviados con túnica de estameña blanca, caperuz de terciopelo o veludillo negro, con cíngulo negro y decenario, portando hachón diseñado por Antonio Pedrero. Los hermanos y hermanas que lo deseen pueden desfilar simplemente de luto riguroso, llevando entre las manos tulipa con vela. Todos llevan medalla reglamentaria al cuello.
Desfile popular y devocional
Imágenes
Nuestra Madre de las Angustias.
Ramón Álvarez, 1879. Nuestra Madre de las Angustias (simplemente, Nuestra Madre) es la devoción histórica en la ciudad de Zamora desde inicios de la Edad Moderna. Fue costeada por la parroquia de San Vicente, la Confraternidad Servita y otros devotos, entre ellos, el vizconde de GarciGrande, para recibir culto, presidir los cultos servitas y la procesión del Viernes Santo. Es una imagen de bastidor (vestidera), teniendo talladas la cabeza, manos y pies. La imagen que sostiene de Cristo es de talla. Destaca la capacidad del imaginero para vaciarlo y aligerarlo, ya que en algunos puntos su grosor es de poco más de 5 milímetros. El conjunto se completa con una fina cruz de plata sobre armazón de madera, de la que pende un sudario de encaje. La mesa procesional, diseñada por Antonio Pedrero, es portada a hombros por 27 cargadores. Viste manto recuperado de un modelo antiguo de finales del S. XIX restaurado en 2014 por los talleres Hermanos Labanda Urbano de León.
Santísimo Cristo de la Misericordia.
Arnao Palla (S.XVI). En el año 1994 y por idea de Miguel Riesco se incorpora a la procesión del Viernes Santo el denominado Cristo de la Catedral o Santo Cristo de la Cruz de Carne, por venerarse en un altar del presbiterio de la catedral, junto a la famosa reliquia. La cofradía lo pasa a denominar de las Angustias. Es una obra del siglo XVI considerada anónima hasta que el historiador Santiago Samaniego lo certifica como de Amao Palla. Esto abre nuevas vías para la datación del Cristo de la Injurias, con el que mantiene semejanzas formales, aunque también grandes diferencias. De correctísima anatomía, un tanto enjuto y de hermoso rostro, desfila en la antigua mesa procesional a ruedas de Nuestra Madre diseñada y realizada por Hipólito Pérez Calvo en 1969, empujada por cinco hermanos.
Virgen de las Espadas.
Típica dolorosa castellana que pudo tener sus orígenes en el S.XVI, en una procesión con diferentes pasos. Su advocación proviene de la profecía de Simeón, quien anuncia a María que su corazón sería traspasado por una espada de dolor. Inicialmente, sería conocida como Nuestra Señora de las Soledad y como Nuestra Señora de los Dolores. Se ha dado por bueno que, tras la bendición de la nueva imagen de Nuestra Madre, se encarga a los talleres de Olot una de bastidor. Pero un estudio en profundidad hace patentes rasgos propios de Ramón Álvarez, aunque entre los expertos existe división de opiniones. Tras dejar de desfilar en 1968 y por propuesta de Ana Pedrero, la Virgen de las Espadas retorna a la procesión el Viernes Santo de 2010. La mesa, diseñada por Antonio Pedrero y ejecutada por José Antonio Pérez en ese mismo año, es portada a hombros por 18 cargadores.
Rasgos distintivos
singularidades
Barandales
Aunque el Barandales dispone de su propio hábito para cada cofradía en la que sale, destaca su indumentaria en la noche del Viernes Santo por recuperar un modelo barroco tocado con sombrero con pluma, una gola blanca plisada en el cuello y casaca y pololos en tela negra adamasquinada, con zapatos de hebilla.
Marchas fúnebres
la música
Banda de Música y coro.
La cofradía ha formado en los últimos años su propia banda de música, dirigida por Víctor Arguello, a la que se ha sumado en 2025 un coro propio de voces graves para los cultos.
Banda de cornetas y tambores.
Abre la procesión en la noche del Jueves Santo.
Marchas fúnebres.
La cofradía cuenta con marchas propias dedicadas; el compositor Pedro Hernández Garriga, dedica la marcha “Nuestra Madre” a la Virgen, e la que es cargador y en 2014 el compositor zamorano Jaime Gutiérrez Domínguez le dedica “Madre Coronada”, con motivo de su Coronación Canónica. También Víctor Arguello dedica una marcha a la Virgen de las Espadas. Estas se interpretan junto a otras tradicionales como Dolor de Madre, de Ángel Rodríguez, o Mater Mea, de Ricardo Dorado.
Coro Sacro.
En el tramo final de la procesión, el Coro Sacro Jerónimo Aguado que dirige Pablo Durán interpreta el “Stabat Mater” de Zoltan Kodaly al paso de la Virgen. También interviene la capilla instrumental Lux Aeternam.
Salve popular.
Como es tradicional en Zamora, la Salve popular que entonan los hermanos despide a Nuestra Madre antes de ser devuelta a San Vicente.
Imprescindibles
momentos
La procesión ha experimentado varios cambios en los últimos años sobre todo en su itinerario, pretendiendo recuperar el original hacia la Catedral y abandonando las calles del centro, que ha recuperado en los últimos años.
Con especial emoción se recibe a la Virgen a su salida del templo, para dirigirse por la cuesta de San Vicente y la calle del Riego a San Torcuato. Su bajada por la calle de Santa Clara, con fachadas modernistas llenas de miradores, o su paso ante la iglesia románica de Santiago del Burgo ofrecen un maravilloso telón de fondo. Allí el coro Sacro interpreta el Stabat Mater al paso de la imagen.
Su paso por la plaza de Sagasta, entre impresionantes edificios modernistas, es el preámbulo de su llegada a la Plaza Mayor donde tiene lugar el cántico de la Salve Popular para despedir a la Virgen.

