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SIETE PALABRAS
Amor en siete palabras
Historia
En el año 1967, un grupo de estudiantes (hombres y mujeres) deciden fundar una cofradía de Semana Santa que pudiera acoger a los jóvenes estudiantes de la época, estableciendo en sus bases fundacionales como cofradía mixta que no se pudiesen ostentar cargos directivos con más de treinta años de edad.
La idea parte de Juan Manuel Nieto Nafría y Fernando Primo Martínez, entonces estudiantes en Salamanca, a quienes se une un grupo de amigos y fundadores, que serán registrados en la hermandad con el número cero. Dionisio Alba Marcos les cede los estatutos de la Hermandad de Penitencia para que los tomen como referencia y orientación.
La cofradía se vertebra en torno al rezo de las Siete Palabras y a la veneración de Cristo en la Cruz. Por ello, posteriormente buscan como imagen titular un Crucificado de los existentes en la ciudad, desechando el Cristo de la Buena Muerte (cuya hermandad no sería fundada hasta 1974) y un Cristo de San Torcuato, por tratarse de Cristos ya muertos, cuando la hermandad busca un Jesús Vivo en la Cruz. La imagen elegida será finalmente el Cristo que los devotos de los Barrios Bajos llamaban “de la última palabra”, que entonces recibía culto en el trascoro de la iglesia de Santa Lucía -adscrita a la de La Horta- en un deficiente estado de conservación.
El borrador inicial de los estatutos contemplaba que las mujeres vestirían un traje chaqueta azul marino y los hombres un traje del mismo color, si bien para abaratar costes se decantan por la túnica de estameña blanca que ya utilizaban otras cofradías, con caperuz de pana verde y fajín de distintos colores según cada Palabra de Cristo. Las circunstancias sociales y mentalidad de la época, hicieron que no se aprobaran por el Obispado los Estatutos iniciales,.que fueron cambiados, suprimiendo la participación de las mujeres y cualquier referencia a la clase estudiantil.
La procesión sale a la calle por primera vez el Martes Santo 9 de abril de 1968 en medio de una gran polémica promovida por un sector que criticaba que la hermandad fuera un tanto elitista al ser solo para estudiantes, distribuyendo unas coplas ofensivas hacia los hermanos. La cofradía necesitó aquella noche especial protección de la Policía, ya que se llegaron a tirar bombas fétidas, a proferir insultos y a colocar sedales cruzados en las calles por las que pasaba para que se cayeran los caperuces.
Con salida de la iglesia de Santa Lucía, el Cristo estaba situado sobre una pequeña mesa de color blanco propiedad de la cofradía de la Virgen de la Salud, aunque también se barajaron las andas del Cristo del Amparo.
En protesta por no permitir el ingreso de hermanas, los espacios ocupados en la procesión por las palabras tercera y cuarta (previstos inicialmente para ellas) se dejaron vacíos. Habrían de pasar veinte largos años para que las hermanas pudiesen integrarse en la hermandad.
En una noche un tanto desapacible, la nueva procesión fue presidida por el alcalde de la ciudad, Venancio Hernández Claumarchirant, y los concejales Ricardo Prieto y Emilio Luelmo, saliendo entonces 62 hermanos. Su primer itinerario fue desde Santa Lucía a la Catedral, en cuya plaza tuvo lugar el rezo de las Siete Palabras, con la subida por la Cuesta de Pizarro y San Ildefonso y retorno por la Cuesta del Piñedo. En 2017, con motivo del 50 aniversario de la hermandad la procesión partía de la Plaza de la Catedral, donde se efectuó el rezo.
Como anécdota de aquel primer Martes Santo, la mesa del Cristo tuvo que quedarse fuera de Santa Lucía por la estrechez de la puerta, lo que provocó que la imagen fuese izada desde un balcón de la plaza de Santa Lucía y guardada después en el corral de una vaquería en el colindante Palacio de Puñoenrostro (hoy Museo de Zamora). Llegada la procesión de la noche, poco antes sacaron la mesa con el Crucificado tapado con una sábana, destapándolo e iluminándolo en presencia del público. Esta forma de salir se repite al año siguiente y por ello, en recuerdo de aquella primera salida, la hermandad siempre saca primero a la calle al Cristo de la Agonía o la Expiación nada más abrir las puertas de la iglesia de La Horta, antes de que salgan todos los hermanos, que pasan por delante de sus andas.
La procesión alterna varios itinerarios por distintas zonas de la ciudad sin olvidar la Horta y los Barrios Bajos, donde está fuertemente entroncada.
En el año 1973, a causa del mal estado de Santa Lucía (hoy utilizada como almacén del Museo de Zamora), la imagen del Cristo se traslada a Santa María de la Horta (románica, S.XII-XIII) donde tiene su sede canónica la hermandad y desde donde se inicia la procesión cada Martes Santo. Conformada inicialmente por alrededor de 200 hermanos, se consolida poco a poco como una más de la Semana Santa de Zamora, aunque a principios de los Años 70 experimenta una fuerte decadencia llegando a salir a la calle con poco más de 40 hermanos.
Después de mucha insistencia por parte de sucesivas directivas en el año 1988, gracias a un informe del Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca D. Julio Manzanares, el Obispo de Zamora concede el permiso para que un grupo de treinta mujeres puedan desfilar de forma experimental ( “Ad Experimentum”) en igualdad de condiciones que los hermanos. Aquel primer año las treinta hermanas salen agrupadas en la Tercera Palabra (“Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu Madre”) identificadas con un cordón verde en la bocamanga de la túnica y fuertemente custodiadas al existir rumores de posibles actos contra su presencia, si bien la procesión se desarrolla de forma normal y el grupo pasa inadvertido. Cumplida la prueba, al año siguiente se eliminan los manguitos con el cordón verde y se da apertura sin distinciones a la entrada de mujeres como hermanos de pleno derecho, cumpliendo así su vocación fundacional. Al ser la primera cofradía zamorana que permite la incorporación de la mujer bajo el caperuz, se produce entonces una entrada masiva de féminas, , pasando de ser unos 300 hermanos a más de mil.
En la actualidad la cofradía cuenta con unos 1.700 hermanos que salen en procesión en la noche del Martes Santo en fondo de tres, acompañando al Cristo de la Expiación, que recibe culto todo el año en el altar mayor de la iglesia de Santa María de La Horta, donde la cofradía tiene su sede canónica.
Actos y cultos
La hermandad celebra de forma previa a su salida una misa, generalmente presidida por el Obispo de la Diócesis, con la intervención del Coro parroquial de La Horta. Es, sin duda, uno de los cultos más íntimos y bonitos de cuantos se celebran en los días santos, restringido solo a los hermanos, que desbordan el aforo del templo.
Durante la Cuaresma, la hermandad celebra cada martes el rezo de las Siete Palabras y en la víspera de la procesión los hermanos velan al Cristo.
En el mes de junio tiene lugar la fiesta de la hermandad con una misa solemne y una posterior jornada de convivencia.
Apuntes rápidos
La Hermandad
Nombre
Hermandad Penitencial de las Siete Palabras
Fundación
Procesionó por primera vez el 9 de abril de 1968
Nº hermanos
1700 aproximadamente
Abad
Roberto Ariza
Contacto
Sede
Santa María de la Horta
Más información
Respeto absoluto
la imagen
Cristo de la Agonía o la Expiación (S.XVII).
Imagen de gran belleza y serena expresividad considerada de autor anónimo durante muchos años, con distintas atribuciones a su autoría sin mucha credibilidad.
En el año 2010 el historiador y entonces delegado diocesano de Patrimonio, José Ángel Rivera de las Heras, adjudica la obra al magnífico escultor toresano Antonio Tomé, padre de la saga de los Tomé, que trabajarían en distintas provincias de Castilla y León realizando numerosos retablos e imágenes de singular valor.
Representa a un Cristo aún vivo en sus horas postreras en la cruz y es portado a hombros por ocho hermano en dos turnos de carga. Recibe culto todo el año en el altar mayor de La Horta, aunque dispone de capilla propia en el templo, donde estuvo ubicado durante muchos años.
En la noche del Martes Santo sale a hombros sobre andas portadas por ocho hermanos, en dos turnos, acompañado por tambores destemplados. Las andas fueron remodeladas en 1997 incorporando un calvario realizado por el escultor salmantino Fernando Mayoral.
Pana verde
la vestimenta
Los cofrades visten túnica de estameña blanca con caperuz y faja de pana verde. El caperuz lleva en la pechera el anagrama de la cofradía, una cruz blanca enmarcada en una corona de espinas.
Portan pesados hachones de madera con tulipa metálica y cirios de cera y calzan sandalia negra.
Rasgos distintivos
singularidades
Pendón guía
Una enorme bandera de alto y robusto mástil realizada en pana verde con paño blanco con el símbolo de la cofradía.
Cruz Guía
Realizada en madera en 2017 por José Antonio Pérez con motivo del 50 aniversario de la hermandad.
Estandartes o Palabras
Realizados en pana verde con letras picadas en paño blanco y números romanos. Corresponden cada uno, en número de siete, a las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz: I «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”; II «Te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso” ; III «Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre»; IV «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?»; V «Tengo sed»; VI «Todo está consumado»; VII «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Son portados como penitencia voluntaria y vertebran cada tramo de procesión.
Siete Cristos
La primera, con una obra anónima del siglo XVII adquirida en 2002 y cruz de José Antonio Pérez, la segunda de Ricardo Flecha (1997), la tercera de Juan de Ávalos (2001) donada por la Junta pro Semana Santa, la cuarta de Hipólito Pérez Calvo (2004), la quinta de Nuria Guerra Castellano (2007), la sexta de José Luis Alonso Coomonte (1986) y la séptima de Fernando Mayoral (1997).
Percusión
la música
Tambores.
Una banda de tambores destemplados acompaña el paso del Cristo por las calles. Tanto en la apertura de puertas como en el cierre de la procesión efectúa el toque de las Siete Palabras, una breve e intensa composición rítmica de Gustavo Tobal que simboliza las siete palabras, el cataclismo final y la muerte de Cristo.
Bombos.
Intercalados entre las palabras, los bombos destemplados prestan identidad propia a la noche, en un toque que es una “llamada” entre las distintas palabras, que son “contestadas” sin una secuencia fija, lo que presta mayor dramatismo.
Hachones.
El sonido de los pesados hachones de madera que portan los hermanos es también parte esencial del ritmo de la procesión, al resonar secamente contra los empedrados. El conjunto sobrecoge.
Imprescindibles
momentos
Al disponer de distintos itinerarios que rotan, existen numerosos puntos para presenciar el desfile procesional por el cuidado trazado que guarda en la zona histórica y los Barrios Bajos. Cuestas como Balborraz, el Piñedo, San Cipriano o Pizarro prestan su entorno al paso del cortejo.
Como acto central, destaca el rezo de las Siete Palabras en la Plaza de Viriato, que cada año pronuncia un hermano y al que en ocasiones se ha incorporado un coro en un formato que aún estudia la directiva.
La salida de la iglesia de La Horta y su recogida, casi en completa soledad contra la madrugada, constituten momentos de gran emotividad en intimismo.

