Figuras destacadas

Barandales

Desde fines de la Edad Media las Cofradías citaban a sus miembros mediante una serie de personas que recorrían las calles de la ciudad tocando una campanilla.

Costumbre que se traslada a las procesiones, en las que esos personajes comienzan a ir unos metros delante de ellas con el fin de que los fieles se den cuenta de la presencia del desfile procesional.

Las primeras noticias que poseemos son del año 1.614, que en la cofradía del Santo Entierro aparece un cotanero que va tocando una campanilla; y en la de la Vera Cruz que se citan dos cotaneros con sus ropas e campanillas.

Con el paso del tiempo se produce una transformación, pasando a figurar una única persona que abre la marcha en la procesión pero tocando ya dos campanillas, siendo las primeras referencias del siglo XVIII.

Así, en 1.754, en la cofradía de la Vera Cruz aparece la realización de un ropón para el de las esquilas, y, en 1.781, hay una cita semejante para el Santo Entierro; lo que nos muestra el paralelismo de ambas hermandades en lo que se refiere a este personaje, manteniéndose sin variaciones hasta nuestros días.

Un hecho curioso es el referido al nombre, ya que aunque popularmente es conocido en Zamora desde mediados del siglo XIX con el de Barandales, nunca las dos citadas cofradías usaron esa denominación, prefiriendo los de avisador, muñidor, campanillero, campanero, cimbalero o esquilillero.

Merlú

La primera referencia conocida sobre el Merlú en la cofradía de Jesús Nazareno, según ha estudiado José Andrés Casquero, es de 1.693, año en que el mayordomo de la misma señala que: Por cuanto Juan Recio clarín de esta ciudad había salido en la procesión del año pasado de seiscientos y noventa y dos y este presente de noventa y tres tocando la trompeta sin llevar estipendio alguno y deseaba se le admitiese por cofrade con la carga y obligación de tocar dicha trompeta y pagar cada semana el cuarto escusándole la entrada … este día el dicho Manuel Méndez mayordomo dijo que la dicha cofradía antes de ahora tenía admitido a Juan Turrón mozo del trabajo para que tocase la trompeta en las procesiones de cada año.

Cita que prueba además la existencia de una persona que se encargaba de ese cometido desde hacía ya algún tiempo, posiblemente desde la creación de la hermandad en 1.651.

La existencia de esas trompetas y tambores destemplados no era, al contrario de lo que sucede en la actualidad, exclusiva de la congregación de Nazarenos, pues también aparecen en la cofradía del Santo Entierro. Así, en 1.640, se paga a una persona por tocar el tambor, apareciendo en sus inventarios una trompeta.

La primera regulación por extenso de sus funciones aparece en los Estatutos de Jesús Nazareno de 1.767, en los que se fijan su limitación a dos parejas, la obligación de convocar con su toque a los hermanos para que asistan al sermón y a la procesión, y la de señalar las diversas paradas o fondos; indicándose además que irían enlutadas, una junto a la imagen del Nazareno y otra al lado de la Soledad.

Como sucede con el Barandales, la denominación de Merlú es meramente popular, siendo su nombre oficial el de Sordina.

Camareras

Camarera, según el Diccionario de Autoridades, es mujer que sirve, y cuida de vestir y de tocar a su ama.
Y es ésta acepción la que más encaja con la Semana Santa: la encargada de vestir a una Virgen o a una imagen santa de gran devoción; trasladando el significado de ama a la que la iglesia entiende por señora suprema: la Virgen. La existencia de Camareras o Camaristas, como antiguamente fueron denominadas, si nos fijamos exclusivamente en los Estatutos de las hermandades, es relativamente reciente, no incluyéndose en ellos hasta mediados del siglo XIX.

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, su presencia en las cofradías parece que no es algo consolidado, ya que en algunos casos parece que son los vicarios los encargados de vestir las imágenes en colaboración con las mujeres de los mayordomos.

Con las reformas del siglo XVIII surgen también las camareras con continuidad, potenciándose así a las encargadas de tan delicado trabajo; que nunca más volvió a ser realizado por hombres.

El cargo solía asignarse a las esposas de los administradores, combinándose de esta forma el cuidado de las ropas y alhajas y su colocación en las imágenes. Y su continuidad iba íntimamente ligada con la de aquél. Siendo curioso como esta relación administrador camarera, o, de forma más general, directivo camarera permanece en muchas cofradías hasta nuestros días, aunque comienza a romperse.

Aunque no es normal que aparezcan en los Estatutos de las hermandades, suelen figurar referencias a las mismas, fundamentalmente sobre los obsequios que habían de hacerles los mayordomos. También suelen ser parte, en el siglo XIX, en diversos pleitos relacionados con la custodia de las alhajas de las imágenes.

A lo largo de los últimos años se ha producido en torno a sus personas una serie de fenómenos: la creación de títulos honoríficos de Camareras; la aparición en ciertas cofradías de camaristas cuya misión no es la de vestir las imágenes, pues son de talla, sino la de cuidar los objetos propiedad de la hermandad.

Digamos, por último, que las camareras se presentan habitualmente como bienhechoras de las cofradías, con continuas donaciones.

Cotaneros

Bajo el nombre de cotanero se ha conocido tradicionalmente en las cofradías zamoranas, sean o no de Semana Santa, a la persona encargada de hacer efectivas las cuotas de los cofrades, así como de avisar a los actos e, incluso, del mantenimiento y cuidado de algunos objetos, de que las imágenes estén limpias y cuidadas, etc.

Aunque el término cotanero no aparece en ninguno de los diccionarios al uso, es un claro derivado de la palabra Cuota, significando, por tanto, el recaudador de las cuotas; finalidad hoy apartada de su persona, ya que se encargan de hacerlo los cobradores.

Durante los siglos XVII, XVIII y XIX, cotanero y vicario son términos que se confunden habitualmente, dándose indistintamente cualquiera de esos nombres a la misma persona; aunque otras veces aparecen como oficios perfectamente diferenciados.

Y es que el vicario es en realidad una persona en la que delegan funciones, fundamentalmente mecánicas, los mayordomos o directivos. Funciones que casi siempre se refieren a que cuide que los pasos estén en perfecto estado.

La figura del cotanero, o vicario, es tan antigua como las propias Cofradías, apareciendo ya en sus primeros documentos como un personaje perfectamente consolidado y necesario; y suelen declararse sus funciones en los Estatutos.

En los reglamentos que se aprueban en el siglo XIX, se suelen citar como sus obligaciones la de avisar a todos los hermanos para las juntas y entierros; cobrar las cuotas y multas; armar y desarmar las pasos; limpiar los faroles y otros efectos; hacer todo lo que el administrador le ordenara en beneficio de la cofradía. A cambio, recibiría una retribución anual a la que se añadiría una cantidad que le pagarían los mayordomos.

Nos encontramos con otra característica importante: los cotaneros realizan un trabajo asalariado.

En nuestros días se han ido produciendo una serie de cambios de gran interés: han ido abandonando las tareas cobratorias y de aviso, para convertirse en los encargados del mantenimiento de los pasos y mesas, y de los demás objetos; cuidando de que todo esté en orden para la procesión e, incluso, tareas de coordinación durante el desfile procesional. En algunos casos suelen asistir a las juntas directivas, en las que llegan a participar como un miembro más.

Cargadores

En Zamora los cargadores o Hermanos de carga o paso son aquellos hermanos que a diferencia de otras latitudes de España, portan sobre sus hombros los diferentes grupos escultóricos, imágenes de devoción, pebeteros, campana, corona de espinas o Cruces.

En nuestra Semana Santa hay que diferenciar tres tipos de cargadores:

  • Los primeros son los que cargan debajo de una mesa procesional. Estas mesas son de madera a la vista, más o menos trabajadas por los diferentes tallistas. La plantilla que más numero de hermanos componen este tipo de carga es la del grupo “Crucifixión” de la Cofradía de Jesús Nazareno, siendo la de menor número “La Santa Cruz” de la Cofradía de la Santa Vera Cruz.
  • Los segundos, serían algo parecido a los anteriores pero los grupos van sobre ruedas, siendo los hermanos de paso los encargados de empujar. Este es un caso, a día de hoy, poco común en nuestra Semana Santa y suelen ser grupos escultóricos que por su gran peso serian imposibles de portar en hombros.
  • Por último están los hermanos que cargan en banzos. Van a la vista del espectador y llevan las túnicas reglamentarias de cada Hermandad. Habitualmente este tipo de carga se da en las Hermandades de Penitencia y suelen ser imágenes de devoción. Aunque también se utiliza este tipo de carga para pebeteros, campanas, corona de espinas o Cruces.

Todos los textos menos el de los Cargadores son obra del Historiador Florián Ferrero Ferrero