Santísimo Cristo de las Injurias

Santísimo Cristo de las Injurias

Crucificado datado en torno a 1.550.

El Cristo de las Injurias es una escultura de bulto redondo, tallada en madera en tres piezas (cuerpo y cabeza en una sola pieza a la que van ensamblados ambos brazos), de tamaño mayor que el natural (mide dos metros de altura) que representa a Cristo muerto.

Su cabeza, ladeada hacia la derecha y abatida sobre el pecho, va ceñida con una corona de soga de la que salen largas púas de espino natural, una de las cuales atraviesa la piel de su frente, por encima de la ceja izquierda, dejando la piel tumefacta. Los ojos, oblicuamente entornados, tienen la mirada perdida. La nariz afilada, los pómulos marcados y la boca entreabierta, dejando ver la cavidad bucal, la dentadura y la lengua. El costado derecho presenta una profunda llaga de la que cae una caudalosa lámina de sangre. El paño de pureza, de color blanquecino con una cenefa azul en los ribetes, está realizado en tela encolada y va muy pegado al cuerpo, formando finos pliegues.

La contemplación de esta célebre Imagen produce un fuerte impacto visual y emocional. Desde el punto de vista plástico, se trata de una obra escultórica magistral que ha suscitado los más encumbrados elogios entre los historiadores del arte. Desde la perspectiva de la piedad popular ha motivado en los fieles un hondo sentimiento devocional.