HISTORIA / APUNTES / IMAGEN / VESTIMENTA / DISTINTIVOS / MÚSICA / MOMENTOS
Luz y Vida
Memoria y Promesa
Historia
La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús Luz y Vida es fundada en el año 1988, efectuando su primera procesión en marzo de 1989
La idea de una nueva cofradía surge en 1987, lanzada en el pregón oficial de la Semana Santa por el periodista y fundador Manolo Espías, con el propósito de rendir homenaje a las directivas y personas fallecidas que han hecho posible la Semana Santa zamorana.
Fue establecida canónicamente el 3 de mayo de 1988 por el obispo de la Diócesis D. Eduardo Poveda Rodríguez, efectuando su primera procesión el 11 de marzo de 1989, Sábado de Lázaro (anterior al Sábado de Pasión, en plena Cuaresma). Esta fecha inicial casaba con el espíritu fundacional de rendir homenaje a los fallecidos y prometer la resurrección, representada en Lázaro, el amigo de Jesús.
Para su mejor integración con el conjunto de las cofradías, la hermandad traslada en 1993 la procesión a la tarde-noche del Sábado de Pasión (anterior al Domingo de Ramos), realizando su primera procesión en esta fecha el 3 de abril a instancias del Obispo de la Diócesis, monseñor Juan María Uriarte. Al año siguiente, en 1994, se integra oficialmente en la Junta pro Semana Santa.
Según figura en sus estatutos, la procesión parte de la Catedral de Zamora -donde tiene su sede canónica- para dirigirse hacia el cementerio de San Atilano, donde se realiza una emotiva ofrenda y oración por los difuntos ante un crucero erigido por la propia hermandad, la más joven de cuantas integran la Semana Santa de Zamora.
Por su clara vocación de recordar a los difuntos, la hermandad traslada en el mes de noviembre a su imagen titular y su pendón de difuntos a la Capilla del cementerio de San Atilano y el día 2 de noviembre participa en los actos de la cofradía de las Benditas Ánimas.
Apuntes rápidos
La Hermandad
Nombre
Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús, Luz y Vida
Fundación
Se aprueba la Hermandad, canónicamente, el 3 de Mayo de 1988 y desfila, procesionalmente, al siguiente año, el 11 de Marzo de 1989
Nº hermanos
700 aproximadamente
Presidente
Israel López Campos
Ingreso en la hermandad
WhatsApp y Telegram, a través del 642063309, enviando un mensaje con la palabra ‘Alta‘. (Solo hermanos)
Sede
Catedral de Zamora
Más información
Oración en madera
la imagen
Jesús Luz y Vida es una imagen de grandes dimensiones tallada en madera de tilo por el escultor zamorano Hipólito Pérez Calvo en el año 1989, sin apenas policromía y destacado el relieve en su vestimenta. De estilo clásico, representa a un Jesús vivo, caminando con pie descalzo y con sus manos abiertas, en actitud de abrazo, promesa y resurrección.
Es portada a hombros por 60 hermanos de carga mixta en un trono con andas externas, siendo el único paso que sale en procesión con estas características en Zamora. Fue el primer paso zamorano que incorpora en el año 1990 a una mujer a la carga, contando en la actualidad con cerca de una veintena de hermanas bajo las andas.
Durante todo el año la imagen recibe culto en la Capilla de San Nicolás de la Catedral de Zamora
Humildad y austeridad
la vestimenta
Los cofrades -hombres y mujeres- visten una túnica de color hueso inspirada en el hábito cisterciense, con una medalla con el anagrama de la cofradía grabado que sustituyó a un escapulario utilizado en los primeros años.
Portan faroles eléctricos y calzado negro.
Rasgos distintivos
singularidades
Cruz de los Ausentes
Abre la procesión inmediatamente detrás del Barandales. La cruz es cedida a la hermandad en 2019 por el escultor José Luis Alonso Coomonte, quien la realiza siete años antes. Es una pieza de cuatro metros de longitud confeccionada en madera, vendas, vidrio y metal. Las vendas representan la eternidad (en referencia al arte egipcio, según explicaba su autor) y tiene doce grandes lágrimas de cristal que hacen alusión a los doce apóstoles. Portada inicialmente en plano inclinado por cuatro hermanos, en la actualidad son cinco los cargadores.
Corona de flores
Es la ofrenda que la hermandad deposita en el acto del cementerio. Portada inicialmente a pulso por dos hermanos, posteriormente se llevó a hombros en unas andas hasta que finalmente se incorpora una nueva estructura de hierro forjado realizada por Joaquín Martín Rubio, “Machín” que portan a hombros veinte hermanos.
Libro de difuntos
Un hermano porta un libro de difuntos en recuerdo de los cofrades fallecidos.
Cruz de cierre
De concepto moderno, realizada en madera y metal por Álvaro Pérez, hijo del autor de la imagen titular.
Voces
la música
Cuarteto de viento.
Desde su fundación, la hermandad sale en procesión con un cuarteto de viento que interpreta melodías propias, entre las que destaca “Luz y Vida”, compuesta por José Ignacio Petit, que es la que define la hermandad. También interpretan conocidas marchas fúnebres adaptadas a su instrumentación. Además de participar en el acto del cementerio el cuarteto to a a lo largo de la procesión.
Coro.
También desde sus inicios existe el coro de la hermandad, integrado por voces graves, que procede el paso del Jesús y que tiene como pieza principal el “De Profundis”, una composición del músico zamorano Jaime Gutiérrez, que cobra especial emotividad en el acto-oración del cementerio. A estas composiciones se unen otras del propio Jaime Gutiérrez y las incorporadas posteriormente por Manuel Alejandro Pérez, actual director del coro.
Imprescindibles
momentos
La salida de la Catedral, por su entorno monumental o el descenso por la Cuesta del Obispo en dirección al Duero prestan escenarios de singular belleza, así como su paso por el puente de piedra tanto a la ida como a la vuelta.
Por su emotividad y recogimiento destaca el acto oración del cementerio, al que acuden representantes de todas las cofradías, y donde e se reza por todos los que hicieron posible la Semana Santa de Zamora.
Ya a su regreso, la subida por la Cuesta de Pizarro -con un notable esfuerzo de los cargadores- es otro de los puntos más bellos e intensos del recorrido, bajo los arbotantes de la iglesia de San Ildefonso.
La llegada a la Catedral, donde el coro entona un último “De profundis” y después el cuarteto de viento interpreta “Luz y Vida” para despedir a la imagen, es un íntimo broche para la noche.

