La Junta Pro Semana Santa nace como organismo aglutinador de los intereses de las distintas cofradías zamoranas el 22 de abril de 1897. Se constituye entonces la primera Junta de la Semana Santa, idea impulsada por el entonces alcalde de la ciudad, Ursicino Álvarez -quien sería posteriormente el primer presidente de la misma- y un grupo de cofrades pertenecientes a las diversas cofradías existentes.
Además de promocionar las celebraciones de la ciudad, la Junta promueve, entre otros proyectos, un homenaje al imaginero Ramón Alvarez e impulsa la realización de nuevos grupos procesionales como “El Prendimiento” , de Miguel Torija, o “La Elevación de la Cruz”, de Aurelio de la Iglesia.
Esta primera etapa, que se prolonga hasta 1901, coincide con una notable actividad en la incorporación de nuevos pasos a las hermandades. Así, la Real Cofradía del Santo Entierro encarga en el año 1900 a José María Garrós el paso de la “Conducción al Sepulcro”, mientras que la de Jesús Nazareno Vulgo Congregación solicita al mismo autor la realización del grupo de “La Desnudez”
Tras esta primera etapa repleta de nuevas iniciativas, el 17 de Abril de 1901 encontramos la última referencia de la Junta Permanente. Es entonces el Ayuntamiento de Zamora quien asume algunas de sus funciones, como la de la contratación de las bandas para las procesiones, pero se produce un alarmante declive de la Semana Santa que se plasma en el descenso del número de hermanos que pone en peligro la organización de los desfiles procesionales.
El año de 1917 vería un nuevo intento de refundación de la Junta de cofradías impulsado por el obispo de la Diócesis, Don Antonio Álvaro y Ballano, que promueve la captación de nuevos hermanos como principal objetivo. Esta iniciativa fracasa nuevamente y no sería hasta 1924 cuando encontramos un verdadero proyecto de dinamización de la Semana Santa.
Es la nueva Junta de Fomento, presidida por el entonces presidente del Santo Entierro, Ramiro de la Horna. En este periodo, que se prolongará hasta 1931, se retoma el desfile del Cristo de las Injurias, creándose la Cofradía del Silencio; se produce la reorganización de la cofradía de Nuestra Madre de las Angustias; se consigue un aumento considerable del número de hermanos en las cofradías y se encargan a Ramón Núñez (discípulo de Ramón Álvarez) los pasos de “La Sentencia” para la Cofradía de la Vera Cruz, en la tarde del Jueves Santo, y “El retorno del Sepulcro”
A causa de un periodo de cambios políticos que afectarán muy directamente a la Semana Santa, en el año 1931 la Junta cesa de nuevo en su actividad. En 1932 la Federación de Cofradías acuerda sacar las procesiones a la calle, con la excepción de Nuestra Madre. Repetirán en 1933 y no saldrán en 1934 y 1936. El año 1.935 es un año singular ya que se produce por primera vez el Juramento del Silencio y el popular baile del Cinco de Copas, considerados ambos en la actualidad como dos de los actos más relevantes de cuantos conforman la Semana Santa.
Los años de guerra Civil y sobre todo, los de la Posguerra, son de auténtico auge de la Semana Santa, favorecidos por el contexto político de aquel momento al amparo del nacionalcatolicismo. La Federación de Cofradías – enclavada en un entramado de comisiones que agrupaban todas las celebraciones populares y festivas de Zamora- se independiza como Junta a favor de la Semana Santa, promoviendo la creación de las Cofradías de Jesús en su Tercera Caída (llamada de Excombatientes en sus inicios), cofradía de Jesús del Vía Crucis y Penitente Hermandad de Jesús Yacente. Se aprueba también el encargo de dos nuevos pasos como son “La Borriquita”, de Florentino Trapero, para la reorganizada cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén (Domingo de Ramos) y “La Santa Cena” a Ricardo Segundo para la cofradía de la Vera Cruz.
En este periodo que comprende estos años de posguerra (hasta 1.956, año en que se crea la Hermandad de Penitencia o “Las Capas”), se produce una gran rotación de presidentes y se instaura el acto del Pregón de Semana Santa como un acontecimiento periódico para anunciar la Pasión que se prolonga hasta nuestros días.
En el año 1956 es elegido presidente Marcelino Pertejo Seseña, cuyo mandato se prolongará hasta 1984. A pesar de la crisis de los valores religiosos que prevalecían en el concierto nacional e internacional, entre finales de los Años 60 y principios de los 70 surgen tres nuevas hermandades: la Hermandad Penitencial de Las Siete Palabras para la noche del Martes Santo; la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte en la noche del Lunes Santo; y la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo en la noche del Viernes de Dolores amplían y completan el espectro de la Semana de Pasión zamorana con un estética austera y novedosa.
Previamente, también en esta época, se consigue poner en pie una de las mayores aspiraciones de la Semana Santa de Zamora: El Museo de Semana Santa abre sus puertas en 1964, siendo el primer espacio expositivo museístico de esta temática en España.
Es Eduardo Pedrero Yéboles quien toma el relevo de Marcelino Pertejo en 1984. Su mandato y su gestión coincidirán y propiciarán un notable auge de la celebración a todos los niveles. En el año 1980, la Semana Santa de Zamora es declarada de Interés Turístico Nacional, mientras en 1986 obtiene la declaración de Interés Turístico Internacional, siendo una de las primeras de España en obtener esta distinción, que entonces sólo tenían Sevilla, Málaga, Cuenca, Valladolid y la propia Zamora.
Este nuevo impulso reactiva la entrada de nuevos hermanos y las cofradías reforman los pasos para su puesta a hombros. También en 1984 se celebra en Zamora capital el I Congreso Internacional de Cofradías de Semana Santa y en 1997 Sus Majestades los Reyes de España acuden a la ciudad en la celebración del I Centenario de la creación de la Junta Pro Semana Santa.
También bajo la gestión de Pedrero se logra la adquisición del inmueble del Museo de Semana Santa a la Cámara de Comercio y su posterior ampliación. Surge, además, la última de las cofradías zamoranas que se incorpora a la Semana Santa, como es la Hermandad Penitencial de Jesús Luz y Vida y se instituye la revista Barandales como publicación oficial de la Junta y ep Barandales de Honor como su máxima distinción.
En el año 1997 Dionisio Alba Álvarez se hace cargo de la presidencia de la Junta de cofradías. Durante su mandato toma cuerpo la creación del Pórtico Musical de Semana Santa -que tiene su origen en los conciertos conciertos que se celebraban en Cuaresma, adquiriendo una dimensión de primer nivel-, y se celebra en la capital de España la Exposición “Tiempo de Pasión”, con la presencia en Madrid de algunos de los pasos más representativos de la Semana Santa zamorana.
En el año 2005 le sucede en el cargo Pedro Julián Hernández, cuyo mandato llegará hasta el año 2010 en que Francisco González Poza toma el relevo al frente del órgano oficial de cofradías.
Tras una Comisión Gestora, en el año 2012 le sucede en la presidencia Antonio Martín Alén, cuyo mandato durará hasta el año 2016.
Ya en 2016 la presidencia recae en Isabel García Prieto, primera mujer al frente del órgano de cofradías hasta junio de 2024, cuando el obispo de la Diócesis nombrada una junta gestora. Bajo el mandato de Isabel García Prieto se celebra en Zamora el VII Congreso Nacional de Cofradías y Hermandades en febrero de 2019 y se aprueba y negocia la construcción del nuevo Museo de Semana Santa con la colaboración de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento y la Diputación de Zamora.
En mayo de 2025 Israel López Campos resulta elegido presidente de la Junta pro Semana Santa, cuyo mandato se prolonga hasta la actualidad.
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