Cofradías y hermandades
JUNTA PRO SEMANA SANTA DE ZAMORA
Semana Santa de Zamora
Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo
Un campanil de bronce convoca a los zamoranos a una nueva Semana Santa. La Hermandad del Espíritu Santo abre desde 1975 la Pasión en Zamora con hábitos monacales y un Crucificado gótico, la más antigua imagen que sale en procesión. Es noche de incienso y cánticos que suben desde el arrabal a la Catedral. Las estrechas rúas y la cuesta del Mercadillo prestan su piedra como escenario.
Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús, Luz y Vida
Un Jesús Vivo, con las manos abiertas cruza el Duero hacia la otra orilla, al otro lado. Desde 1989 la Hermandad Penitencial de Luz y Vida baja hasta el cementerio el Sábado de Pasión para honrar a los que nos precedieron y prometer la resurrección. Allí, frente a los muros del camposanto, donde todo es silencio, la oración es cántico y memoria. De profundis. Desde lo hondo.
Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén
El domingo es de ramos y laurel, niños, hosannas y ropa nueva. La Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén llena desde 1948 de alegría infantil las calles. Lo dejó dicho el mismo Dios: dejad que los niños se acerquen a mí. Y Cristo regresa cada año a Zamora a lomos de una burra convirtiendo sus calles más céntricas en un bosque de palmas.
Hermandad de Jesús en su Tercera Caída
España era un país partido por su médula, roto por una guerra fratricida. En 1942 la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída se funda para orar por los fallecidos, que un siglo después no tienen bandos ni siglas. Por todos. Por tantas despedidas, por la amargura de la ausencia. El himno La Muerte no es el Final detiene el aire en la Plaza Mayor. Todo duele.
Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Hay un Cristo que predica desde la Cruz la paz de la muerte. Desde 1975 las calles se hacen más estrechas, más oscuras, para que nada perturbe su sueño cuando pasa casi acariciándonos el rostro en plano inclinado. Sólo las voces rompen la noche, el crepitar de las teas, la salmodia profunda que en la Plaza de Santa Lucía se hace oración. Jerusalén, conviértete a tu Señor.
Cofradía de Jesús del Vía Crucis
Zamora es un Vía Crucis que se extiende por el Duero. En 1938, mientras España cargaba su propia cruz, se funda la cofradía de Jesús del Vía Crucis. Desde 1941 el Nazareno de San Frontis cruza el puente de regreso a su barrio, a su gente, con 2500 cofrades que siguen su senda. En Cabañales, despide a su Madre, la Esperanza, encendiendo las estrellas de la noche.
Hermandad Penitencial de las Siete Palabras
Siete toques de tambor. Siete estandartes, siete Cristos. En los barrios bajos la pana verde oculta la penitencia de dosmil hombres y mujeres. Hoy, como aquel Martes Santo de 1968, Cristo redacta el Amor desde la Cruz. En la puerta de la iglesia de La Horta, la salida y recogida de la procesión tocan el alma, sobrecogen. Son las palabras que se dicen hacia adentro. Está cumplido.
Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias
El terciopelo rojo tapiza la Plaza de la Catedral. Es Miércoles Santo. El incienso perfuma el aire y todo se detiene cuando aparece el portentoso Cristo de las Injurias, a cuyos pies Zamora jura guardar silencio desde 1925. Dos mil quinientos cofrades hincan la rodilla en el suelo y asienten. No existe un momento más hermoso mientras muere la tarde. “Sí, juramos”. Y todo es ya silencio.
Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo
Las puertas de San Claudio de Olivares se abren y 150 cofrades salen a cumplir penitencia cada Miércoles Santo con la capa de honras de Aliste. No existe prenda ceremonial más singular, más solemne, para abrigar en la noche la desnudez del Cristo humilde asentado desde 1956 en un Calvario de calavera y cardos. Contra la madrugada, el Miserere según pueblo es la voz de la tierra, que llora.
Cofradía Virgen de la Esperanza
El sol sale por el convento de Cabañales para ver a la Virgen acompañada por 3.500 damas y cofrades de la más joven hermandad (2010) heredera de una tradición iniciada en 1961. El rastro verde de su manto, miles de mantillas al viento, el revoloteo de capas sobre el puente románico o la subida por Balborraz aceleran el pulso, son pura belleza. Esperanza, qué bonito nombre tienes.
Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia
El terciopelo morado viste la tarde del Jueves. Cristo inicia el camino de la Pasión sobre los hombros de los zamoranos que desde 1508 le acompañan en la penitencia. Sus once pasos trasladan la Biblia a la madera y la madera se convierte en Cruz. Zamora cuenta la Historia Sagrada por las rúas centenarias que conducen a la Catedral, donde todo se detiene, es abrazo y reencuentro.
Penitente Hermandad de Jesús Yacente
Una soberbia talla de Jesús Yacente sobre una humilde sábana. Cuatro velones y ochocientos cofrades que visten de blanco la noche. En 1941 Zamora presenciaba por primera vez su paso majestuoso, su imagen perfecta. En Viriato, en el tramo final, el Miserere para voces graves brota de los cimientos de la tierra; hiere, duele de puro bonito. Nunca la paz de la muerte se hizo tan cierta.
Cofradía de Jesús Nazareno vulgo Congregación
Zamora no duerme en la madrugada del Viernes Santo, la más mágica del año. El Merlú convoca a vivos y muertos en San Juan y a las cinco la madrugada se rompe. La ciudad implosiona, estalla. Cinco mil nazarenos de La Congregación (1561) acompañan a Jesús al Calvario de las Tres Cruces, donde reverencian a María, su Madre. Es la Pasión según el pueblo en la calle.
Real Cofradía del Santo Entierro
El terciopelo negro viste de luto oficial a Zamora. La Real Cofradía del Santo Entierro rinde honores desde 1593 a Cristo Muerto. Lo desenclava de la Cruz, pone en brazos de la Madre y deposita en el sepulcro. Casi 4000 cofrades, hombres y mujeres, acompañan por viejas calles el solemne cortejo hacia la Catedral, que presta su imponente arquitectura. Nunca conoció la historia un viernes tan triste.
Real Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias
En la noche del Viernes Santo una Madre recorre desde 1412 la ciudad con su Hijo muerto en el regazo. Su corazón, traspasado por espadas, impregna de dolor las calles de San Torcuato y Santa Clara con sus miradores modernistas asomados al paso de sus cinco mil cofrades. Una Salve popular resuena en la Plaza Mayor como despedida a la más hermosa y sencilla advocación: Nuestra Madre.
Cofradía de la Santísima Resurrección
Acudieron al sepulcro y estaba vacío. Jesús Resucitado sube por la Cuesta de Pizarro proclamando la vida desde el siglo XVI y todo cobra sentido. La primavera florece en las varas de sus dosmil cofrades, que se elevan al cielo en la Plaza Mayor, donde se encuentra con su Madre. Termina el luto y estalla la alegría. Flauta y tamboril anuncian la Resurrección. La promesa está cumplida.
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