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Yacente
Misericordia, Señor
Historia
La Penitente Hermandad de Jesús Yacente se define por su carácter penitencial y su cuidada estética. Hunde sus raíces en la posguerra española y en su fundación viene a cubrir un hueco importante entre las cofradías históricas, entre la Cofradía de la Vera Cruz, en la tarde del Jueves Santo, y la de Jesús Nazareno Vulgo Congregación, en la madrugada del Viernes Santo.
Su historia arranca a principios de 1941 con el «descubrimiento» fortuito de la impresionante imagen de un Cristo Yacente (atribuido a la escuela de Gregorio Fernández) en la Iglesia de la Concepción. El impacto de la talla en la juventud zamorana fue tal que, en tan solo 36 días, se inscribieron 111 personas y se celebró el primer Cabildo Mayor.
La nueva hermandad para la noche del Jueves Santo queda canónicamente erigida y sus primeros Estatutos son aprobados el 11 de marzo de 1941. Antes de finalizar ese año, la lista de Hermanos Fundadores alcanzaba ya los 117 integrantes.
La hermandad organiza su primera salida procesional semanas después de su aprobación legal. Así, la imagen de Jesús Yacente sale por primera vez a las calles de Zamora el Jueves Santo 10 de abril de 1941. Aquella noche histórica, la austeridad y el recogimiento de los cofrades de altos caperuces blancos y la extraordinaria talla del Yacente calaron hondo en el sentimiento de la ciudad, entroncando rápidamente con el resto de cofradías y procesiones.
Bajo el impulso de uno de sus mentores y número 1 de la hermandad, Dionisio Alba Marcos, y de su primer Hermano Mayor, Antonio Alonso, la cofradía nace con una media de edad de apenas 23 años. La mayoría de sus jóvenes hermanos procedía de la Acción Católica y residía en el casco antiguo, dentro del recinto amurallado, por donde va a discurrir la procesión, que contará con itinerarios distintos para ser alternados. Sus fines fundacionales son claros desde el inicio: fomentar el culto y la devoción a Jesús Yacente; promover el ejercicio del Vía Crucis; y contribuir con recogimiento y penitencia al esplendor de la Pasión zamorana.
Aunque la hermandad nace con 117 hombres, su influencia crece exponencialmente. A la sobriedad y belleza plástica del desfile se añade, a principios de los Años 50, uno de los ritos más sobrecogedores de cuantos se celebran en Semana Santa como es el Canto del Miserere. Este momento, inicialmente interpretado por el coro del Seminario con apenas 14 cantores, se ha convertido con el paso de los años en el clímax de la noche del Jueves Santo, hasta consolidar las más de 200 voces masculinas que entonan el salmo en la Plaza de Viriato.
Sin apenas cambios desde sus inicios, en pleno siglo XXI, el espíritu de 1941 permanece intacto. Lo que comenzó como un arrebato de fe juvenil en una pequeña iglesia ante una imagen prácticamente desconocida se ha convertido en una de las señas de identidad más profundas de Zamora, uniendo la belleza artística con un silencio sobrecogedor en la noche del Jueves Santo.
Aunque desde su fundación la hermandad sólo contemplaba hermanos varones, en 2018 se aprueba la modificación de sus estatutos para permitir la incorporación de mujeres como hermanas de pleno derecho, adaptándose al estatuto marco del Obispado. Esta decisión, ratificada tras un Cabildo Extraordinario, permite a las mujeres acceder a la lista de espera para formar parte de la cofradía.
Otros actos y cultos
La Penitente Hermandad celebra sus Vía Crucis los viernes de Cuaresma para rezar por sus fallecidos y un besapie en vísperas de la procesión, la tarde del Miércoles Santo. También celebra un Vía Lucis en la Pascua.
Apuntes rápidos
La Hermandad
Nombre
Penitente Hermandad de Jesús Yacente
Fundación
Desfila por vez primera el 10 de Abril de 1941
Nº hermanos
1.300 entre hermanos de fila y eméritos
Hermano Mayor
Dionisio Alba Álvarez
Contacto
Sede
Santa María La Nueva
Más información
Oración en madera
la imagen
Jesús Yacente (S.XVII).
Imagen de talla completa realizada en madera policromada y representa a Cristo muerto con un realismo desgarrador, propio de la contrarreforma.
Titular de la Penitente Hermandad, es una extraordinaria talla barroca tradicionalmente atribuida a Gregorio Fernández o su círculo por su estilo y contexto, siendo confirmada su autoría por Francisco Fermín, discípulo aventajado. Destaca por su inmenso realismo, la cabeza ligeramente girada a la izquierda, el torso incorporado, ojos entornados y boca entreabierta. Se aprecian con crudeza las heridas de la Pasión y se caracteriza por el uso de postizos para aumentar el realismo, como ojos de cristal, dientes de hueso o marfil, y uñas de asta. Representa la humanidad de Cristo despojado de divinidad.
La imagen “aparece” en 1941 en la iglesia del Convento de la Concepción (actual Biblioteca Pública) y se venera en la iglesia de Santa María la Nueva de Zamora, sede canónica de la hermandad. Es portada en andas sencillas con parihuelas alumbrado por cuatro velones y es una de las devociones populares más arraigada entre los zamoranos.
Blanco y morado
vestimenta
Los hermanos visten túnica y alto caperuz de estameña blanca, con el remate de los puños morados y fajín también morado. Llevan guantes blancos y medalla con el anagrama de la hermandad realizado en alpaca. Calzan sandalias franciscanas y portan un hachón con cirios rojos de cera.
Rasgos distintivos
singularidades
Cruz de Penitencia
Es una gran y sencilla cruz de madera maciza que porta un voluntario que previamente la ha solicitado, existiendo una lista de espera de varios años.
Cruces de mayordomía
Dos sencillas cruces de madera rebajada que portan dos hermanos como símbolo de mayordomía.
Corona y clavos de plata
Los hermanos más pequeños portan en cojines de terciopelo los símbolos de la Pasión: una corona de espinas y tres clavos, realizados en plata.
Faroles
Cada tramo de procesión es delimitado por el color de los cordones de las medallas, de menos a más antigüedad. Son de limitados por dos faroles con cristal tintado del color correspondiente rematados por la cúpula de la Catedral.
Sonidos
la música
Viático.
El sonido del viático (la campanilla que procedía antiguamente a los sacerdotes que acudan a administrar el sacramento de la Extremaunción) presta especial y sobrecogedora identidad a la noche del Jueves Santo, marcada por el riguroso silencio.
Cruces y hachones.
Las cruces de madera penitencial y de mayordomía arrastrando por los empedrados y el propio sonido de los hachones de los hermanos contra el suelo marcan el ritmo de la procesión.
Miserere.
El coro de la hermandad que dirige Pablo Durán interpreta el Miserere, una composición del padre Alcácer que alterna el gregoriano con la polifonía para tres voces graves (bajo, barítono y tenor). Es la impresionante despedida a Jesús Yacente antes de regresar al templo de salida.
Tambores.
Dos tambores destemplados marcan el paso de Jesús Yacente, portado a hombros por una doble plantilla de ocho hermanos.
Imprescindibles
momentos
Por su cuidada y rigurosa puesta en escena, cualquiera de los itinerarios que alterna la hermandad presta maravillosos puntos para su contemplación, bien entre el románico y las calles medievales del casco histórico o bien bajo los miradores de la Zamora Modernista.
El sobrecogedor cántico del Miserere en la Plaza de Viriato, pasada la una de la madrugada, constituye uno de los momentos álgidos no solo de la hermandad, sino de toda la Semana Santa zamorana. Presenciado por miles de personas, el silencio corta la noche antes de que las casi 300 voces inicien el canto, mientras Jesús Yacente recorre la Plaza entre las filas de hermanos.

