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Congregación
Zamora no duerme
Historia
La Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación se funda el 13 de mayo de 1651 para realizar estación en la madrugada del Viernes Santo y con sede canónica en la iglesia de San Juan de Puerta Nueva . Entre sus fines figuraba costear el entierro de los cofrades fallecidos y seguir el ejemplo de Cristo en su Pasión.
La fundación tiene su antecedente en la Santa Congregación de Nazarenos (1610), con sede en la iglesia de San Vicente Mártir, que desaparece en 1630, que salía en la madrugada del Viernes Santo hasta un calvario extramuros donde hoy se erigen las Tres Cruces.
El recorrido era largo y excesivamente duro. Desde San Vicente iba a la Puerta de Santa Clara y después al convento de San Benito (los Tres Árboles); luego hasta la ermita y Cruz del Calvario (las Tres Cruces), para regresar por San Torcuato.
La nueva Hermandad establece que la procesión se dirija a los humilladeros existentes en las afueras de la puerta de San Torcuato , lo que provoca un largo pleito con el Cabildo de la Catedral, que impone que se haga primero estación en el templo mayor. Ya en 1767 el Cabildo autoriza ir directamente a las Tres Cruces.
En el Calvario, se separaba a la Virgen de la Soledad del resto de la procesión para representar el encuentro con su Hijo, lo que deriva con modificaciones en la reverencia que los pasos hacen a la Virgen en las Tres Cruces.
Desde sus inicios la cofradía contaba con dos pasos o insignias: un Jesús Nazareno y una Dolorosa, Nuestra Señora de la Soledad, probablemente heredados de la anterior congregación. Posteriormente se irían añadiendo otras escenas de la Pasión como La Verónica (1653); La Desnudez (1668); o La Crucifixión (1669), así como los estandartes y las sordinas y tambores (el Merlú).
Los pasos de los siglos XVII y XVIII no han llegado a nuestros días. Todos los grupos que salen en la actualidad fueron realizados entre los siglos XIX y XX, con la única excepción de La Agonía, un Calvario barroco procedente de un retablo de San Juan.
Durante muchos años los cofrades o congregantes desfilaban solamente por el lado derecho con su hábito nazareno y una cola que permitía aumentar el espacio entre ellos.
En los Años 60 se establece la procesión en dos filas. La gran devoción a la Virgen de la Soledad origina en 1946 una Sección de Damas con procesión en la tarde del Sábado Santo. Bajo la presidencia de Eduardo Pedrero Yéboles la sección de damas desaparece para integrarse en la cofradía, constituyendo hoy día una cofradía mixta, desfilando los hombres en la madrugada del Viernes Santo y las mujeres en la tarde del Sábado Santo.
En la actualidad está integrada por más de 12.000 hermanos (cofrades y damas), siendo la mayor asociación de Castilla y León y una de las cofradías más numerosas de España.
Su procesión de penitencia rememora el camino de Jesús hacia el Calvario, desde que carga con la cruz y hasta que agoniza crucificado, lo que está fielmente reflejado en sus once pasos.
Apuntes rápidos
La Cofradía
Nombre
Cofradía de Jesús Nazareno vulgo Congregación
Fundación
1.651
Nº hermanos
11.500 hermanos
Presidente
José Ignacio Calvo Bartolomé
Contacto
+34 980 53 07 79
C/ Viriato 3 – local 1 49002 – Zamora
Sede
San Juan de Puerta Nueva.
Más información
Lienzo y percal
vestimenta
Los cofrades visten túnica y caperuz romo de percal negro (laval) con cola (hoy en desuso), con cíngulo de esparto y un decenario en la cintura. Portan una cruz en el hombro izquierdo. Es la única cofradía zamorana que mantiene su vestimenta desde la fundación.
Las mujeres visten capa negra de lienzo negro con caperuz romo, medalla y vela con tulipa en las manos.
Once pasos
las imágenes
Jesús Camino del Calvario.
El Nazareno es anónimo (1802) y las demás imágenes son de Justo Fernández (1893). Por la disposición de las figuras, similares a la carta de la baraja española, es popularmente conocido como “Cinco de Copas”. La mesa sobre la que desfila el grupo fue tallada por Alfonso Pastor en 1962.
La Caída. Ramón Álvarez (1866-1878).
Su autor se inspiró en la composición en “El Pasmo de Sicilia” de Rafael de Sanzio. Comienza a desfilar en 1866 solo con Jesús, la Virgen y el Cirineo; en 1867 se incorpora el sayón que tira de la cuerda y en 1878 la Magdalena, el sayón que levanta el puño para golpear al Señor y el niño de los clavos. La imagen del nazareno viste túnica antigua restaurada por los talleres Enríquez y Fernández y corona de espinas de plata donada por sus cargadores. Fue titular entre 1943 y 1946 de la Tercera Caída, ante la ausencia de una imagen propia. Desfila sobre una mesa de nogal tallada por Julián Román en 1942.
Redención. Mariano Benlliure, 1931.
Su autor lo tituló como «El Redentor camino del Gólgota», aunque fue bendecido con el nombre de Redención. Cristo carga con la cruz, Simón el cirineo le ayuda, y María Magdalena aparece tendida en el suelo a los pies del Señor. El paso fue encargado por la cofradía tras una fuerte polémica con la Junta de Fomento. El 31 de marzo de 1931, Martes Santo, llega a la ciudad, quedando expuesto en el Museo Provincial. En su primera salida procesional salió cargado a hombros con banzos exteriores, pero por varios problemas se decide ponerlo ruedas. La mesa fue diseñada por Mariano Benlliure y tallada por Juan García, con representación de las virtudes teologales y las obras de misericordia. Es una de las grandes obras de la imaginería española en la primera mitad del siglo XX. En 2025, bajo la presidencia de José Ignacio Calvo Bartolomé, el paso sale a hombros en unas mesa con los relieves originales replicados en 3D.
Las Tres Marías y San Juan. Hipólito Pérez Calvo (1971)
El paso se concibe varias décadas antes para completar “Redención”. Benlliure envía un boceto a Zamora que no se concreta y lo talla para Crevillente (Alicante) en 1946. El proyecto se recupera en la década de los 70. El grupo resalta por no estar policromado y lucir el color de la madera. Es de tamaño superior al natural y de gran peso. Como curiosidad, aunque el título del paso cite a las tres marías, realmente solo se encuentran dos (María Magdalena y María de Cleofás), ya que la Virgen no es una «maría», faltando María Salomé. Desfila sobre una mesa de Julián Román «Alito» y hermanos Quevedo, estrenada en 1980.
Jesús Nazareno. Antonio Pedrero (1999).
Imagen donada por Iberdrola a la cofradía, recuperando así la imagen del Nazareno primogénito y en solitario que tuvo la cofradía. Íntegramente tallado, muestra el momento en que Jesús, con la cruz al hombro, extiende las manos hacia las mujeres con la cita bíblica: “Hijas de Jerusalén no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”. Fue bendecida en 1999 con su mesa, tallada por José Antonio Pérez.
La Verónica. Ramón Álvarez (1885).
Imagen donada por el Gremio de Comerciantes de Tejidos, que la toma como patrona y asume durange años su adorno floral. Sustituye a una anterior que desconocemos. Ramón Álvarez elige un modelo clásico greco-romano, tallando una hermosa cabellera recogida, que antiguamente se tapaba con un velo. De grácil figura, viste túnica de terciopelo carmesí bordada en 1966 por las monjas Marinas. Desfila sobre una peana diseñada por Cesáreo Pedrero y tallada por Gerardo Fernández en 1935. Dicha peana es su mesa antigua, utilizada en 1977 para elevar la imagen sobre una nueva mesa tallada por Julián Román «Alito». En los últimos años porta lienzos donados por el pintor Javier Carpintero, con los rostros de Jesucristo en los pasos de la cofradía.
La Desnudez. José María Garrós (1901).
Sustituye a un paso anterior conocido por el nombre popular de «Redopelo», contratado en 1668, aunque renovado por Ramón Álvarez, que hoy se encuentra en Benavente. El grupo anterior era considerado en el siglo XIX como ridículo, antiguo y malo; por lo que se establece contacto con diversos escultores para un nuevo paso, aceptando la propuesta de Garrós. Desfila por primera vez el Viernes Santo de 1901. Está conformado por cuatro figuras: dos sayones que despojan de las vestiduras a Cristo, uno barrenando la Cruz, y otro el Señor. Su mesa procesional se estrena en 2009, tallada por José Antonio Pérez.
La Crucifixión. Ramón Álvarez (1880-1885).
Sustituye a otro anterior más simple obra de Manuel de Borja y del pintor Toribio González. En 1880 se le encarga a Don Ramón, que demora la entrega hasta 1885. En el año 2001 se reforma y amplía su mesa para ponerlo a hombros. Muestra con gran patetismo el momento en el que Cristo es clavado en la Cruz en presencia de cuatro sayones que le clavan los pies y de un centurión. Junto a ellos, la Virgen, San Juan y María Magdalena observan la escena. Todas las figuras son de tamaño natural, con las cabezas, pies y manos talladas en madera y ropajes de lino encolado.
La Elevación. Aurelio de la Iglesia (1899-1901)
Grupo formado por ocho imágenes talladas en madera de pino revestidas con telas encoladas. Cristo Crucificado, su Madre, San Juan, la Magdalena y cuatro sayones completan la escena. El paso fue donado por la Junta de Fomento de la Semana Santa. El escultor entrega en 1900 el grupo a excepción de la imagen del Cristo, utilizando ese año el antiguo crucificado de La Crucifixión. Aurelio de la Igleisa entrega la nueva talla al año siguiente, pudiendo desfilar completo en 1901. La cruz tiene una bisagra que permitía doblarla para poder salir desde su antigua panera de la cofradía. Desfila a hombros sobre una mesa modificada en 2006 por José Antonio Pérez, aunque los paños de la mesa proceden de la anterior de 1956, de Alfonso Pastor.
La Agonía. Juan Ruiz de Zumeta (1604-1605)
Es el tradicional Calvario -San Juan y María a los lados del Crucificado- concebido como retablo para la iglesia de San Juan. En 1866 el obispo aprueba la cesión de las imágenes a la cofradía y ese mismo año ya sale en la madrugada del Viernes Santo, dejándolo de hacer en 1898 bajo la justificación de la donación del paso de La Elevación. Retorna a la procesión en 1908 hasta el día de hoy. Desfila a hombros sobre una mesa estrenada en 1974, obra de Alfonso Pastor Cadierno. Destaca por su belleza la hermosa figura de La Magdalena abrazada a la Cruz.
Virgen de la Soledad. Ramón Álvarez (1886)
Imagen que sustituye a la anterior y que desde su misma entrega se convierte en la principal devoción de los zamoranos y una de las Dolorosas de referencia en Castilla y León. La talla fue regalada por Joaquín Muñiz Arribas, quien la encarga al imaginero local. Cierra la procesión del Viernes Santo. Desde 1909 se organiza una procesión en su honor cada Sábado Santo con carácter popular hasta 1948, cuando se funda la sección de Damas, hoy integrada en la cofradía. En la madrugada de Viernes Santo viste túnica y manto bordados por Valentín Mirelles, mientras que el Sábado Santo lo hace con el tradicional luto noble castellano (manto y saya lisa con cofia blanca). Recibe culto en la iglesia de San Juan. En procesión va tocada con una corona labrada en 1924 en los talleres de Eduardo Cordón de Salamanca, sufragada por suscripción popular.
Marchas
la música
Merlú.
El toque de corneta y bombo destemplado que convoca a los cofrades a la procesión y coordina los fondos de los pasos. Seis parejas recorren durante la madrugada toda la ciudad. Su impacto social es tal que en 1996 la Diputación convoca un concurso para erigir un monumento, siendo ganador el artista Antonio Pedrero. Realizado en bronce en tamaño superior al natural, está instalado en la puerta sur del templo y es un símbolo de la ciudad.
Marcha de Thalberg.
Si al compositor y virtuoso pianista Sigismund Thalberg (Ginebra (Suiza)1812-Nápoles (Italia)1871) le dicen que su Gran Marcha Fúnebre para piano terminaría siendo el “himno” oficioso de los zamoranos probablemente no lo hubiese creído, pero así es. En 1936, para evitar posibles altercados por interpretar la Marcha Real en los prolegómenos de la Guerra Civil, el encargado del paso, José Aragón, decide que se interprete la Marcha de Thalberg en la salida del paso insignia de la cofradía. La pieza fue adaptada para Banda por Inocencio Haedo a principios del siglo XX, y más tarde por Ricardo Dorado, cuya versión se ha convertido en una pieza central del repertorio de Semana Santa de las bandas de música en todo el país.
Banda de Cornetas y Tambores.
Abre la procesión del Viernes Santo con diversas marchas. Cuenta también con una banda de tambores de cierre.
Marchas Fúnebres.
La Congregación cuenta con varias marchas fúnebres dedicadas a sus pasos, como “Las Tres Marías” , de Antonio Moya; “La Soledad”, de Carlos Cerveró; “Congregación”, de Antonio Pedrero Rojo; “Crucifixión”, de Jaime Gutiérrez; o “En tus manos, Soledad”, de David Rivas, que se unen al repertorio más tradicional. Al desfilar los once pasos a hombros, todos tienen su correspondiente banda.
Imprescindibles
momentos
La salida. El baile del “Cinco de Copas”.
La procesión se inicia a las 5 de la mañana en el interior de la iglesia de San Juan, cuando el paso de Jesús Camino del Calvario es alzado con la Marcha fúnebre de Thalberg. Hasta ese momento esta marcha no puede sonar en Zamora. Los miles de cofrades que esperan fuera alzan sus Cruces para saludar al paso.
La arrancada.
También a las cinco, la Banda de CCTT rompe con sus tambores la madrugada y pone en marcha la procesión, que provoca una auténtica explosión en la calle.
Tres Cruces. Sopas de ajo y Reverencia.
La cofradía realiza una parada y se desayunan las típicas sopas de ajo en cazuela de barro y con cuchara de madera. Antes de emprender el regreso tiene lugar la Reverencia a la Virgen de la Soledad en la calle de la Amargura.
Entrada de los pasos y de la Virgen de la Soledad.
Al concluir la procesión, cada paso realiza un “baile” final como despedida. Especialmente emocionante es la entrada de la Virgen de la Soledad, cuando miles de cofrades alzan sus Cruces al cielo y suena el Himno Nacional.

